Los tiempos del bosque
Sobre la práctica de ver
Querido humano,
Te escribo desde uno de mis lugares favoritos en todo el mundo: el regazo de un abuelo Cedro. Son las 6:27 de la mañana y el sol está saliendo. Los pájaros están cantando y conversando, y el viento está quieto, durmiendo todavía.
Aunque el lago es claramente el protagonista de este paisaje, estos días me ha encantado ir al bosque a ver. He visto muchísimas cosas. Hay hongos nuevos saliendo apenas de la tierra, enterrados debajo de las hojas y el barro, otros creciendo arriba en los troncos de los árboles, y otros más viejos descomponiéndose y sirviendo de comida para los gusanos. He visto ardillas negras gigantes recorriendo los troncos de arriba abajo, haciéndose un manjar de las bellotas de los Robles. He visto venados que aparecen de la nada y me asustan y se asustan. He visto arañas que tejen redes de todas las formas y en todos los lugares, árboles de todos los tamaños que botan semillas con alas y piñones y mosquitos que revolotean juntos formando unas nubes negras. He visto rayos de sol escabullirse entre las copas de los árboles y regalarme calidez en la cara, y he visto las ramas de esos árboles bailar en el viento como en una coreografía. He visto piedras medianas y grandes cubiertas de hojas secas y musgos y líquenes.
Amo venir al bosque a ver. Ver con los ojos con las manos con los oídos y con varias partes de mi cuerpo. A los pájaros carpinteros no los veo pero los escucho y siento la vibración de su tucutucutucu en mis pies sobre la tierra. A las ráfagas de aire no las veo pero las siento en mi piel y percibo la humedad que traen con mi nariz. Me gustaría tener la oportunidad de venir al bosque cada vez que quiera y dejarme maravillar por todas las cosas que veo aquí. Noto que cuando me propongo ver de verdad, me acoge la presencia absoluta y esa presencia me trae tranquilidad, o al menos aceptación, de lo que en ese momento no puedo ver, como mis preocupaciones o ansiedades. Esas cosas no me importan aquí, no caben en este tiempo porque este tiempo es del bosque y nada más.
Cultivar la práctica de ver me ha hecho enamorarme ferozmente del mundo en el que vivo. La práctica de ver me sostiene, me sana y me salva continuamente. Cuando le regalo mi atención al bosque, el bosque me devuelve todo multiplicado por 100: asombro, sorpresa, amor, calma, ternura. Quiero seguir aprendiendo a ver por el resto de mi vida, y seguir explorando y experimentando los distintos tiempos del los árboles y de las montañas y del los lagos y de las piedras que son mis tiempos también cuando yo me lo permito.
La última vez que estuve aquí, estaba formándome como guía de terapia de bosque, y esta vez he vuelto después de haber terminado mi formación. Hace justo un año escribí este texto titulado Hospitalidad Radical donde hablo de cómo me sentía en ese momento:
Contengo amor irreprochable por todos los seres vivos, y también dolor profundo por su extinción y la de sus hábitats (incluyéndonos). Contengo dicha por estar viva y tener todas las oportunidades y privilegios que tengo, y también culpa porque no todos los otros seres tienen la misma suerte. Contengo ilusión por expandir el trabajo que estoy haciendo de reaprender a relacionarme con el mundo -e invitar a otros humanos a hacer lo mismo- y también muchas inseguridades y la voz persistente del síndrome del impostor. Contengo energía y voluntad para lograr mis metas, pero también cansancio y resistencia al discurso de productividad constante.
Leyéndolo otra vez pienso que desde entonces han pasado muchas cosas pero casi nada ha cambiado. Sigo aquí dentro de este cuerpo, viendo, amando, doliendo, sintiendo. Quizás ahora veo con más devoción y menos culpa, ya que durante este año he podido cultivar la escucha, la contemplación y el descanso. En ese entonces aún sentía la presión de ser productiva (lo que sea que eso signifique) todo el tiempo, y la incomodidad en mi cuerpo cuando intentaba descansar de verdad. Ahora, estas prácticas se sienten mucho más naturales para mí. Me prometo seguir explorándolas y espero que te animes tú también, humano.
Mientras termino de escribir, el sol ya pasó por encima de la copa de los árboles y el agua se ve más oscura. Los pájaros ya no se escuchan tanto y el viento está empezando a despertar. Aquí sigue el Cedro firme sosteniéndome, aquí seguirá cuando me vaya y, ojalá, cuando regrese cada año a visitarlo.
𓋼𓍊 𓆇𓆸 ☼
Que el reflejo del sol en el agua ilumine tus pensamientos,






Que humana tan hermosa salió de mí….. siento tanto orgullo por la profundidad de sus pensamientos y palabras que no me queda más que suspirar por ella mientras comtemplo cada oración cada frase cada contenido que escribe !! Te felicito y te amo .
Love reading all your thougts
Te AMOOOOO cuanto que seguir aprendiendo o de ti miss you